Semana del estudiante privadx de la libertad.

En principio, me corresponde saludar atentamente a lxs compañerxs de Atrapamuros y en particular a la Srita. Bianca Petruccelli, por haberme contactado, posibilitado y permitirme expresarme sobre el tema que nos convoca.
Mi nombre es Martin Muñoz, estoy detenido en la cárcel nro. 1 de L. Olmos y privado de la libertad desde el año 2008 hasta la presente fecha.
Me permito comentar que en esa franja temporal -doce años- pude culminar los estudios correspondientes al nivel secundario y universitario. En relación, recuerdo que hace unos ocho (8) años atrás, me encontraba alojado en la cárcel nro. 39 del S.P.B, lugar donde pude concluir los estudios referentes al nivel secundario en año 2011. En el 2012, me inscribí en la facultad de ciencias jurídicas y sociales de la UNLP, y en el año 2017 obtuve los títulos de procurador y abogado en la UNLP.
Por otra parte, quiero destacar que cuando comencé a estudiar la carrera de abogacía, fui trasladado de la u°39 a la u°9 de La Plata, y es ahí donde comencé a estudiar y conocer el centro universitario “Santo Thomas de Aquino”. Dos años después, o sea en el año 2014 he sido trasladado a la u°1, y desde el año 2015/6/7/8/9 y 00, vengo ejerciendo el cargo de presidente del centro universitario “Ana Goitia de Cafiero” de la u°1 de L. Olmos, dependiente del S.P.B.
Situado desde allí, puedo decir que el centro universitario viene transitando
diversas situaciones que lo han ido pujando – como también a otros centros
universitario- en tomar una activa participación por la lucha de los derechos humanos, que como minoría del grupo vulnerable que somos, aparecemos resistiendo y proponiendo soluciones ante las autoridades competentes, siempre con la finalidad de que se abandone el pensamiento penal punitivista, revanchista, vengativo, de justicia por mano propia, que son propagados y alentados por los medios de comunicación, que instauran un sistema punitivo, de mano dura, y que lo ofrecen como el remedio más efectivo como forma de solucionar el flagelo de la inseguridad.

Nosotros disentimos con ese pensamiento neo-conservador, y entendemos que las últimas reformas penales fueron de corte punitivita e inconstitucionales. Por ello, ofrecimos resistencia y por efecto, nos toco decidir medidas de huelgas de hambre colectivas. Frente a ese panorama, desde los centros universitarios nos hemos organizado para consensuar acciones y presentaciones colectivas en favor de los derechos humanos de las PPL, y también para que las reformas penales no prosperen, por el hecho de estar en colación con la propia constitucional nacional y el derecho convencional en materia de DDHH.
Estamos advertidos, que las cuestiones tocantes a retrocesos en materia de derechos humanos e inflación punitiva, nos vienen interpelando en varios aspectos, al punto que en estos últimos años, han requerido de momentos de lucha y resistencia colectiva de las PPL en las cárceles de Argentina. Y recientemente no podemos soslayar los reclamos colectivos en época de covid-19 y la cuestión sobre la violencia institucional, muertes, amotinamientos etc.
En medio de todo ello, tenemos el acompañamiento de un montón de actores y personas – ej. UNLP- que en un esfuerzo mancomunado continuamos buscando alternativas para ir saliendo de las encrucijadas del
poder ilegitimo y arbitrario. El tema de la pandemia también nos trajo un desafío en el sentido de buscar alternativas que posibiliten el acceso a la educación de las personas. Con gran creatividad desde las distintas facultades, han diseñado programas que permiten rendir o cursar materias
en forma virtual y viene siendo de gran ayuda e importancia para las PPL que mediante esa nueva tecnología -aun épocas de pandemia- posibilita el avance académico.
Reseñado todo ello, desde la comisión directiva comprendemos, que los objetivos institucionales del centro universitario, son los siguientes:
A.- Lo referido acerca de las estrategias y acciones con respecto a la defensa y procura de los DDHH en forma individual y colectiva de las PPL- medidas colectivas, presentaciones colectivas etc.
B.- Lo referido a la educación formal universitaria y el buen funcionamiento administrativo del centro universitario en términos de coordinación para el avance académico de las PPL y para con los actores que concurren a nuestra casa de estudio mediante vistitas institucionales, sea por integrantes de los poderes del estado, estudiantes universitarios, integrantes de ONG, mesas examinadoras, eventos, clases, talleres, cursos, etc -.
C.- Contribuir frente a la imposibilidad de acceso a la educación formal de las PPL, que como consecuencia de los cupos limitados que están disponibles, quedan por fuera del sistema educativo formal más de mil (1000) personas solamente en esta cárcel, con una población de aproximadamente 2600 PPL.
Luego abordar el tema, y revelada esa incapacidad – encuesta que realizamos en el año 2015 – hemos razonado conjuntamente con el Juzgado de Ejecución nro. 2 de La Plata y la Jefatura de la u°1, sobre la creación de un programa permanente de educación informal para contrarrestar la deficiencia del estado en torno al derecho y acceso a la educación.
Pudimos desde entonces, generar la posibilidad de que PPL puedan estudiar cursos de educación informal en diversas materias y artes, en donde los mismos estudiantes universitarios actuamos como capacitadores.
D.- Y otro aspecto, es la prestación de asistencia jurídica, máxime teniendo en cuenta la crisis institucional que transita el poder judicial, la defensa pública y la sistemática violación de DDHH. En consecuencia y para afrontar esa labor, constituimos un espacio físico dotado con los recursos suficientes – humanos y materiales – que permiten llevar adelante esa esencial tarea para que las PPL tengan posibilidades de acceso a la jurisdicción.
En suma, el centro universitario resulta ser un lugar de encuentro en donde
interactuamos una serie de actores – docentes, funcionarios, integrantes del
poder judicial, estudiantes universitarios y PPL- que nos reunimos constante y permanentemente a efectos de pensar y reflexionar acerca de los derechos humanos como es el derecho a la educación y otros, y va de suyo, mancomunadamente construir los canales, medidas y acciones que posibiliten su ejercicio.
En ese cometido interactuamos y participamos del proceso de aprendizaje- conocimiento, que desde mi punto de vista, nos brinda transitar un loable proceso de trasmutación de valores que poco a poco nos va permitiendo repensarnos, no solo desde la perspectiva como sujetos de derecho, sino también desde un punto de vista más humanístico y/o existencial.

Desde ese enfoque, entendemos que el derecho a la educación en las cárceles, resulta ser un pilar esencial para las PPL y el claustro universitario, pues ese derecho – educación- en la cárcel, se nos presenta como una herramienta de dignificación de la persona humana, puesto que como consecuencia del proceso de interactuación – las relaciones humanas entre los docentes, PPL, estudiantes no privados de la libertad, funcionarios
públicos, integrantes de ONG, etc, etc – posibilita echar de ver un nuevo mundo y una mirada alternativa – frente a ciertos fenómenos sociales y de la vida misma- que sucesivamente va mutando y permitiendo de esa manera conferirnos de una autonomía que nos permite poder elegir nuevos
caminos, y construir un proyecto de vida que le de contenido a nuestra propia existencia, porque nunca es tarde para volver a empezar. La educación así comprendida, es garante exclusiva de esa eventual posibilidad, y por ende, de la posibilidad de vivir construyendo un nuevo contenido.
Por efecto, el centro universitario y el entorno que el mismo genera, humaniza y pacífica los niveles de violencia en las cárceles, y a su vez, genera las posibilidades y beneficios de la educación, que hacen en definitiva, al engrandecimiento colectivo desde un punto de vista cultural.

CENTRO UNIVERISTARIOS
“ANA GOITIA DE CAFIERO”
U°1 L. OLMOS

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