Taller de escritura, Unidad 45

 
Mi nombre es Ismael
Nacido en un hospital en la localidad de Adrogue, en el año 79. Me crié en Don Oriones hasta los 12 años. Desde los 12 años en adelante mi familia construyó una casa en la localidad de Gernica. Casi llegando a mis 15 años mi papá y mi mamá se separaron. Yo tuve que irme con mi mamá, y por intermedio del juzgado sólo podía ver a mi papá los fines de semana. Esta etapa de mi vida fue muy especial para mi porque dejé de concurrir al colegio, empecé a tener amigos con los cuales conocí la calle, drogas, el delito. Así fui creciendo, escapando de mi familia con mucha rebeldía. Así me fui criando, de a poquito me hice solo. Así aprendí lo que es la vida y a cuidarme de todo. Al llegar a los 18 fue cuando conocí la cárcel por primera vez. Fui a la cárcel de Olmos, recuerdo que miré al cielo y prometí no volver más…
Pero no fue así, estuve 4 años y cuatro meses y 5 días, lo conté día a día. Sólo veía a mi mamá cada 15 días. Ahí conocí la ley del más fuerte. Pasaron muchas cosas en esos tiempos, y solo aprendí a sobrevivir con la violencia. Recuerdo que cuando salí fui directamente a los besos de mi mamá porque fue y es hasta el día de hoy el único Amor que sentí en mi vida.
Conocí una chica, quien fue mi mejor compañera en esta vida. Íbamos a ser papás, pero hubo un problema en el embarazo. Decidimos casarnos, pero surgió un grave problema.
Mi único modo de vida fue el delito, y como dice el dicho, «el que mal anda, mal acaba». Había decidido robar una sucursal bancaria para cubrir los gastos del hogar y del casamiento. Salió todo bien, pero una noche antes de mi casamiento me detuvieron junto a mi mujer. La policía esperó el momento justo y preciso. Según los periódicos era un hombre muy peligroso, pero para mi familia era parte de su corazón, como ellos del mío. Después de mi detención fue otra etapa muy importante de mi vida, un casamiento frustrado por mi actitud de vida. Recuerdo hasta este momento el rostro de mi mujer llorando, y el sufrimiento de nuestra separación, porque no podía verla en este lugar. Solo resivo visitas de mis familiares, quienes me esperan, para una nueva vida en paz.
Compañero de la unidad 45.
Yo soy Hernán, tengo 23 años de edad y vivo con miedo, pienso que mi miedo es un fiel compañero. Cargo mi culpa y no me lo puedo perdonar, capaz nunca pueda. Tengo 3 hijos, y si hay algo que me hace feliz es verlos sonreír con esa sonrisa angelical, tan tierna y con esa inocencia. Por mis malos actos yo los eh hecho sufrir, hoy no estoy más su madre, y ellos están separados. Los dejé solos 4 malditos años, y nuevamente los volví a dejar. ¿Qué pueden esperar de mi? Yo trato de cambiar. Me cuesta, y mucho. Yo solo elegí robar.
Trabajé mi primer trabajo cuando tenía 18 años, era ayudante de Alvanil. Duró poco porque 3 meses después fui privado de mi libertad por robar.
Sabes que si pudiera elegir, me gustaría volver a nacer. Pero es imposible. Muchas veces estuve solo en lugares oscuros, en situaciones malas. Y a pesar de todo yo sentía que alguien me cuidaba, como cuando mamá te acaricia la cabeza y te dice «hijo, te amo»…
El cariño de esa mujer es enorme y no se lo puede comparar con nada. Por eso sólo espero mi libertad, para empezar con mi nueva vida, que es junto a mis hijos y mi familia.
En mi camino hubo mujeres, pero hubo una que marcó con fuego mi corazón. Pero el tiempo no se puede volver atrás, vivo mi vida día a día y espero no volver a degradar a los que ponen sus fuerzas en mi.
Gargiulo
Mis recuerdos del vientre de mi madre son nulos, jamas podré recordar. Pero mi niñes, esa sí la recuerdo, por mis cumpleaños, los amigos y amigas que venían, los regalos, bailes que fueron los mejores, y aquella vecinita que esperaba con mucha impaciencia su beso de cumpleaños.
De esta manera fui creciendo, con un padre sustituto o tutor, que fue lo mejor que la vida pudo darme, sin dejar de mencionar a mi madre que me daba todos los gustos.
De esta manera fui creciendo, en un barrio en donde todos nos conocíamos y ayudábamos, las calles fueron rellenadas con el aporte de todos, y el trabajo en común.
Nosotros lo vivíamos con mucha alegría y nos divertíamos mucho ayudando.
Se fueron pasando los años entre pescar, casa, bolita, trompo, y barrilete, y qué barriletes, ¡uno mejor que otro! Del colegio qué lindo recuerdo. Pero el primer día, ese sí que creí iba a morir. Pensé «qué hacía yo en ese lugar, pudiendo estar pescando», pero todo se normalizó, al sonar la campana del recreo, y poder jugar con los nuevos compañeros.
Mi primer trabajo, si que lo recuerdo, fue un taller mecánico, laburando, sevando mate. Aprender, no mucho, no le gustaba enseñar ni medio, pero uno se las ingeniaba para aprender a manejar, que era el mayor anhelo.
Ya en ese tiempo nos movíamos con libertad, pero con los ojos vigilando de mi padre. No había nada que se le escape, por eso debe ser que lo quiero tanto, jamás dijo nada al azar. Bueno, novias tuve muchas, por suerte. Me casé a temprana edad y la hice sufrir más de la cuenta. Después, mucho después me junte con una gran mujer mayor a la que después de su muerte aún la sigo queriendo con toda mi alma.
Y 2 por 2 ya esta, con mi negocio, la vida encaminada, militaba en el PJ.
Y por muchas cosas que fueron ocurriendo en mi crecimiento, y en lo mejor de mi vida, en una noche de festejo unos muchachos quisieron robar mi coche, y yo muy tomado, discutimos, y al volver de mi casa le disparé 4 tiros, quitándole la vida.
Desde ya, perdí mas yo, por perder todo lo que había trabajado en al vida, por se decente y no defraudar a mi padre. Pero se que tengo que pagar por mi error y dios está a mi lado, ahora espero que este infierno termine pronto. Ya podré volver a mar del plata y bailar folclore, ver el mar, y a mis seres queridos… ya no depende de mi.

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