En este último mes, nos vimos debatiendo nuevamente acerca de la reforma de la Ley 24.660 de Ejecución Penal. Como siempre, los grandes medios de comunicación transmitían sólo una parte de las implicancias de la reforma -que ya cuenta con la sanción de la Cámara de Senadores y sólo resta la aprobación de la Cámara de Diputados de ciertos artículos modificados-. Acá te damos seis motivos por los que estamos en contra de esta reforma:

  1. Le da más poder al servicio penitenciario. La reforma otorgaría más facultades arbitrarias y represivas al Servicio Penitenciario. Se agravan ilegítimamente las condiciones de detención y se da mayor grado de decisión a los órganos técnicos de custodia dentro del Servicio, que además no cuenta con una formación que le permita acompañar el proceso de la persona privada de su libertad. Entonces: ¿queremos una verdadera reinserción o sólo buscamos más represión?
  2. Elimina beneficios referidos a la progresividad de la pena. Estos derechos sirven como incentivo, motivación para desarrollar distintas actividades, esforzarse por terminar la escuela a pesar de todos los impedimentos, que además permite una inserción social progresiva.
  3. No ofrece medidas alternativas para trabajar con personas que han cometido crímenes contra la integridad sexual. La reforma no propone claramente mecanismos para acompañar el proceso de esas personas e insiste en su condición de “enfermas”, no reconoce el machismo estructural de la sociedad del cual surgen estas violencias y no da cuenta de la falta de capacitación de las fuerzas de seguridad para abordar estos temas.
  4. Crea un Registro Nacional de Beneficios u otras Medidas Procesales. ¿Qué es esto? Es una base de datos similar al Registro de Antecedentes, que lo único que hace es asegurarse de limitar las posibilidades de acceder a trabajo formal, entre otros, una vez que la persona sale en libertad. Este tipo de registros no cuentan con un control efectivo sobre cómo se utiliza y sólo sirven para que la condena sea de por vida.
  5. La reforma dispone, en uno de sus artículos, la realización de ciertas entrevistas y exámenes con los fines de pronosticar la conducta de los y las internas. Es decir, se sostiene un discurso en el que es posible anticipar cómo se va a comportar determinada persona, cómo será su vida futura. La pregunta es ¿quién decide esto? ¿bajo qué parámetros? ¿cuáles son los indicios o las cosas a tener en cuenta? Este discurso, una vez más, nos habla de la criminalización de los mismos sectores de siempre, donde quien decide sobre esta conducta es el mismo que reprime, que violenta, que controla y que no quiere que las personas privadas de la libertad salgan.
  6. No da cuenta del incumplimiento presente de la Ley. No da cuenta de las condiciones de las cárceles y responsabiliza a quienes cometen delitos, pero ¿qué pasaría si las cárceles estuvieran buenas condiciones? ¿si realmente hubiera un acompañamiento de un equipo interdisciplinario? ¿si existieran todas las instalaciones que dice tener? ¿si todxs pudieran acceder a la educación y el trabajo digno? Hoy en día el sistema no funciona, y las instancias que dispone no cuentan ni siquiera con los recursos necesarios para que se hagan efectivos los dispositivos que establece, entonces ¿cómo se llevarán a cabo estas reformas? Estas reformas son “atajos mágicos” que buscan resolver graves problemas sociales en lugar de atacar las deficiencias institucionales de prevención del delito.

Porque entendemos que las medidas parciales y segmentadas no alcanzan.

Porque entendemos que para que se acaben los femicidios y las violaciones no sólo tiene que cambiar el sistema penal, sino que debe atacarse la problemática de manera integral.

Porque esta reforma afecta a mujeres privadas de la libertad, que están presas por defenderse de la violencia machista.

Porque sabemos que más cárcel no es la solución, decimos No a la Reforma de la 24.660.

 

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