Nos encontramos nuevamente con la discusión en el Congreso de la reforma de la Ley de Ejecución Penal 24.660, que ya tiene media sanción en Diputados. Esta reforma implica una avanzada sobre derechos constitucionales como las salidas transitorias y la libertad condicional para todas las personas privadas de su libertad.

El año pasado, el tratamiento de la reforma de la Ley 24.660 en sesiones extraordinarias generó un gran rechazo, que se manifestó en las calles con una concentración frente al Congreso en la cual participaron familiares de detenidxs, personas que atravesaron el encierro y organizaciones que trabajan en cárceles.

Sin embargo, la resistencia se generó fundamentalmente hacia adentro de los penales, con una serie de huelgas de hambre en varias cárceles del país, cuyo principal logro fue la conformación de una mesa de diálogo entre las y los detenidos, los Poderes Judicial, Ejecutivo y Legislativo, la Universidad Nacional de La Plata y algunos organismos de derechos humanos.

Con las leyes Blumberg hay siete categorías que no te dejan gozar ningún beneficio, con esta reforma va a haber cincuenta

La apertura de la mesa de diálogo fue un logro que se consiguió con lucha y organización. En éstas participan representantes de distintas cárceles de la provincia de Buenos Aires. En la primera mesa -realizada a fines del 2016- se pusieron en común distintas problemáticas y necesidades e incluso se llevaron propuestas por parte de lxs detenidxs.

Mariano*, un compañero privado de la libertad, cuenta que actualmente en las cárceles el principal reclamo es que no se reforme la Ley de Ejecución Penal 24.660, ya que  “intenta profundizar lo que hicieron las leyes Blumberg. Son muy pocos los pibes que hoy salen en libertad y por eso creció tanto la población carcelaria, por eso es que todos piden que se cumplan las penas de punta a punta: desde el que roba un celular hasta que el cae por un homicidio. Con las leyes Blumberg hay siete categorías que no te dejan gozar ningún beneficio, con esta reforma va a haber cincuenta”.

Existen otras reivindicaciones que no sólo son necesarias para las personas privadas de su libertad, sino que influyen directamente que en los derechos que deberían mantenerse durante la pena, o mejor dicho, a pesar de ella. “Hablamos de todas las problemáticas que nos atraviesan día a día pasando por la educación, el trabajo, la salud, los informes criminológicos, el trato con el Servicio Penitenciario, la falta de colchones, el hacinamiento, todo. Aunque las mesas de diálogo giraron en torno a las reformas estas, igualmente se hicieron un montón de presentaciones marcando todas estas cosas”, dice Mariano. “El trabajo esclavo, que a ningún pibe se le paga un sueldo, un sueldo digno, hay pibes que laburan 8, 12 horas por día y no tienen un sueldo. Hay pibes que laburan en la basura y no tienen ninguna herramienta, ningún accesorio para cuidarse, guantes aunque sea, estás con la basura, te puede agarrar cualquier cosa, entendés”.

Las cárceles son productoras de violencia, lo dice un montón de gente que sabe cómo es. Las cárceles no son agujeros negros donde se deposita una persona y desaparece. Esa persona en cualquier momento puede recuperar la libertad, la pregunta es qué le enseñamos

Ante esto, hubo una participación activa en esa mesa de diálogo de representantes de varias cárceles de localidades como Varela, Los Hornos y Olmos. Allí también se representó la voz de las mujeres privadas de su libertad. En coordinación entre sí, esas Unidades penales trataron de plasmar lo más claro posible cuál es hoy en día la experiencia que viven, y qué implica atravesarla. “Reivindicamos un montón de cosas, antes que se reformen las leyes necesitamos pensar qué es lo que está mal. Las cárceles son productoras de violencia, lo dice un montón de gente que sabe cómo es. Las cárceles no son agujeros negros donde se deposita una persona y desaparece. Esa persona en cualquier momento puede recuperar la libertad, la pregunta es qué le enseñamos”.

Hasta el momento sólo se realizaron dos mesas de diálogo, una en diciembre y otra en febrero. En ambas instancias, las y los representantes de las unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires expusieron sus reclamos, dando cuenta de las múltiples violaciones a los derechos humanos que ocurren en las cárceles y haciendo fuerte hincapié en su principal reclamo: no a la reforma de la Ley 24.660. Hasta el día de hoy no se ha dado respuesta a los reclamos, y esta semana comenzó a tratarse en la Cámara de Senadores el proyecto de reforma de la ley.

El gobierno del diálogo olvidó su compromiso con las Mesas de diálogo, y trajo nuevamente una salida punitivista, avanzando sobre los derechos con soluciones que nada tienen que ver con un abordaje integral del problema del delito

“La última mesa de diálogo fue en torno a eso, a que no recibimos ninguna respuesta de nada, y eso como que generó un gran malestar en la población. Más en nosotros, imaginate que los pibes están esperando que quienes estuvieron ahí terminen la mesa de diálogo y comuniquen qué es lo que pasó, qué es lo que se ganó”, cuenta Mariano. “Se ganaron las mesas de diálogo, que nos escuchen. Tenemos organización, nos juntamos todas las semanas o cada quince días, con pibes de población tenemos diálogo constante, vamos hablando todas estas cosas, estamos esperando ver cómo juega el gobierno pero parece que se van volver a discutir esas leyes y se va a pudrir devuelta”.

En algunas cárceles, a partir de las huelgas de hambre del último año y de la mesa de diálogo de diciembre, se llevó adelante una iniciativa de mesas quincenales, a nivel local, donde el objetivo es que la totalidad de la población pueda debatir sobre las condiciones concretas de detención. Algunos jueces, funcionarios y organizaciones sociales pudieron ser parte de este diálogo, lo cual implicó una instancia asamblearia hacia el interior de los penales para generar más horizontalidad y comunicación, pero no fue el mismo el compromiso de aquellos que debían llevar respuestas a las problemáticas.

El gobierno provincial se comprometió tanto con las mesas locales como con las provinciales, pero no sólo no ha dado respuesta bajo la fachada del diálogo sino que además terminó pasando por encima de cualquiera de estas instancia instalando, una vez más, la Reforma de la ley 24.660 en el Congreso. “El diálogo no es sólo hablar y poner en común, es que actuemos en conjunto para buscar soluciones que todos queremos”,  dice Mariano. No hay diálogo si no se llevan esos encuentros, no hay diálogo si faltan a las reuniones, no hay diálogo si no se escucha lo que las personas privadas de la libertad tienen para decir. El gobierno del diálogo olvidó su compromiso con las Mesas de diálogo, y trajo nuevamente una salida punitivista, avanzando sobre los derechos de lxs detenidxs con soluciones que nada tienen que ver con un abordaje integral del problema del delito.

 

*El nombre ha sido modificado para preservar la identidad y la seguridad de nuestro compañero.

 

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