Desde la cárcel nosotras también decimos basta.

Basta de incomunicarnos con nuestros seres queridos, tenemos derecho a ver a nuestras familias.

“Cuando una está detenida, está lejos de sus seres queridos físicamente, pero a la vez más cerca que nunca de los valores que estos tienen para las personas. Esto significa pagar una doble condena tanto para el prisionero como para la familia, porque es muy doloroso verlos con irregularidad. Pero si una presa ve a su familia con regularidad se siente contenida y con más fuerzas para tolerar el cautiverio. En el momento en que un/a prisionerx ve llegar a sus seres queridos vuelve al mundo real y vuelve a sentirse vivx y a sentir que tienen que seguir viviendo por aquellxs que nos esperan”.

Basta de trabajos en malas condiciones, tenemos derecho a un trabajo digno.

“Vivimos en una sociedad en la cual lxs trabajadores son “explotados”, tanto en su forma, paga, horario y trato hacia ellos. Hoy en día cuesta conseguir un trabajo “como la gente”, para poder vivir y no sobrevivir. Las horas de trabajo son excesivas, bajo el sol, con calor, bajo lluvia, con frío, enfermas, en lugares chicos, con poco espacio, en mal estado y donde faltan elementos y utensilios. Trabajos en “negro”, donde no te pagan o te pagan cuando quieren, con maltratos e insultos hacia nuestra persona”.

Basta de falta de atención médica, tenemos derecho a una atención integral de nuestra salud.

“Los jueces: nos enviaron aquí diciendo que la unidad está capacitada para atender a enfermos de hiv, cáncer, diabetes, etc… pero en mi caso personal no es así, la atención médica es pésima: hay falta de insumo y la atención casi no existe. Será porque soy una presidiaria que no se me tiene en cuenta. ¿De qué derecho hablamos? Si a nosotras se nos discrimina. Cuando hablamos de normas nos referimos a ciertas reglas que estamos obligadxs a cumplir: ciertas acciones o comportamientos que está prohibido realizar. Los derechos que todas las personas tenemos por el solo hecho de ser humanos, sin distinción alguna de características , físicas y sociales, deben ser respetados y están reconocidos en la constitución nacional del país. Fundamental es proteger la dignidad de las personas, los derechos sociales: son los que garantizan la protección y promoción de la calidad de vida y el cuidado de la persona frente a las diversas situaciones que se le pueden presentar (enfermedad, desempleo, invalidez, maternidad, etc)”.

Basta de discriminarnos al salir en libertad, tenemos derecho a vivir en su sociedad.

“Cuando recuperamos nuestra libertad es un día especial, esperamos todas lo mismo, cuándo llegará ese día. Ese día llegó: para restablecerte con tu familia, para encontrarte con tus hijos y tus amigos, tus hermanos, todos nuestros seres queridos que tanto amamos, tanto tiempo lejos de ellos nos hacen querer hacer diez mil cosas a la vez. Cuando salimos afuera, a veces la necesidad que encontramos según nuestra familia nos hacen pensar que queremos lo mejor para ellos, y mas para nuestros hijos, salimos a buscar un trabajo para cambiar y hacer las cosas bien. Salís a buscar trabajo pero no conseguís porque te piden el certificado de antecedentes y te salta que estuviste detenida, y te cierran todas las puertas, ¿cómo puedo cambiar y re insertarme en la sociedad, si la sociedad me discrimina y no me ayuda a ser una persona como todas? Tengo derecho a tener un trabajo y una oportunidad para lograr mi cambio”.

Todas tenemos derechos, a pesar de estar privadas de nuestra libertad.

“Realmente quiero que sepan que a pesar de estar detenidas somos humanas y tenemos ganas de trabajar y estudiar, y de cambiar nuestras vidas, por eso quiero que sepan que como sociedad nos tienen que dar una oportunidad y no cerrarnos las puertas por un antecedente. Es feo sentirse condenada por un juez y por la gente, por eso quiero pedirle a toda la sociedad que nos den la oportunidad de cambiar nuestra vida, tenemos ganas de cambiar y esperamos la ayuda de todos, incluso del gobierno” .

 

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