Desde Patria Grande, en este, nuestro mes decimos lo que nos pasa JUNTAS en las cárceles de mujeres, porque en nuestros cuerpos y trayectorias pesa una doble opresión.
El día 7 de marzo es el día de la visibilidad lésbica. Preguntarse sobre las relaciones de amor, cariño y los vínculos sexuales al interior de las cárceles de mujeres supone incomodar. Porque no sólo estamos hablando de mujeres que han sido ocultadas tras inmensos muro sino que también estamos hablando de mujeres que no respetan el mandato de relacionarse con varones. Por eso elegimos decir lo que no se dice.
¿Afuera heterosexuales y adentro tortas? Las identidades no son algo rígido. No hay una forma de hacer y ser de una vez y para siempre. El deseo fluye infinitamente, resistiendo al intento patriarcal de recortarlo, de callarlo, encerrarlo en cajones. En las cárceles, las mujeres se gustan, se tocan, se besan, se encuentran.
Los cuerpos, que han sufrido múltiples y sistemáticas violencias, buscan la contención y el cuidado de otros cuerpos, que también se animan a desafiar el mandato de la heteronormatividad. Por eso las mujeres se encuentran, buscan unirse en el interior de los penales, en donde la sexualidad es también una resistencia y el deseo es capaz de crear libertades.
Desde Atrapamuros queremos recuperar sus voces y deseos en nuestras banderas y consignas; trascender los muros, desafiar el silencio y la violencia del capitalismo heteropatriarcal. Hermanar nuestras luchas. Pensarnos, sentirnos y habitarnos JUNTAS.

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