¿Qué es la cárcel?

La cárcel es como una especie de ciudad alejada, muy alejada de la comunidad, donde no se puede salir por decisión propia y donde los derechos como internxs no te los respetan. Es un lugar donde se da capacitación para seguir delinquiendo. Puede ser un depósito de personas, como un centro de rehabilitación, y debemos permanecer ahí hasta el día de nuestra libertad. Es un lugar donde encierran gente por sus delitos o por no haber hecho nada.

La cárcel es un centro de corrupción, manejada por gente “mala” con roles que jamás cumplen. Es un negocio para todxs los jefxs, se llenan los bolsillos; es un gran negocio políticamente.

Para mí la cárcel es una porquería y no sirve para nada porque unx a veces no tiene posibilidades de rehabilitarse.

¿Para qué sirve?
Es difícil encontrarle una utilidad, en realidad es para meter en cana a gente que tiene pocos recursos económicos. Pero el/la que trata de salir adelante con esfuerzo lo logra, aunque a veces cuesta sangre, humillación y el alejamiento de nuestros seres queridos. Cuando me refiero a sangre, son vidas, cuando digo humillación me refiero al maltrato, y con respecto al alejamiento es el traslado, ¡te mandan lejos! Al medio del campo, donde te alejás mucho de la familia, y así es más sacrificio para ellxs-casi imposible-por ejemplo Junín, Sierra, Bahía.
El Servicio, lxs psicólogxs, lxs penitenciarixs, las autoridades no respetan al/la presx, lx maltratan. Nos cierran las puertas en la cara para humillarnos.

¿Quiénes la integran?

En las cárceles se encuentran personas pobres y marginadas, villerxs, pibxs chorrxs, incultos, etc. Se encuentra “inocentes”, pero tendrían que estar todxs lxs que delinquen: políticxs, policías, guardia-cárceles, empresarixs, banquerxs, profesionales que cometen mala praxis, jueces/zas que imparten mal la justicia y fiscales que interpretan mal el código de procedimiento.

Adentro de la cárcel estamos todos los que no tenemos fuerza buena de voluntad. Personas que por debilidad cometimos un delito y luego otro y otro, hasta que el largo brazo de la ley nos llega. Estaría bueno que cuando nos agarran nos cambien y nos den una posibilidad de cierta reinserción y no como sucede, que nos mezclan, nos oprimen, no nos dan oportunidades, aquí nos preparamos para ser peores; nos enajenamos y al igual que el león enjaulado y mal tratado por el/la domador/a, el día que la jaula se abre atacamos a todos sin mirar o pensar si realmente lo merecen.

Somos un número, una estadística para que el Servicio Penitenciario-parte de la sociedad-se llene los bolsillos. Políticxs de turno, jueces/zas, fiscales y abogadxs, lucran con nosotrxs y nadie hace nada al respecto.

Compañeros privados de su libertad
en la U Nº1, Taller de secundarios.

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