El 23 a la tarde, mientras recibía infinidad de mails tendientes a reforzar la necesidad de asistir a ese acto inconmensurable que es la marcha de los 24 de Marzo, intentaba ayudar a un padre a que pueda gozar del Derecho más básico que un hombre pueda tener, que es el de ver a su hijo, más aún, como en este caso, cuando el chico sufrió un accidente, inesperado, que terminó con su vida. Resulta que la asquerosa burocracia se interpuso entre el Derecho, porque no cabe otra palabra – no puede hablarse de deseo, ni de deber, ni de nada – tan solo es un Derecho, para que pueda velar a su hijo, como Dios o como cualquier religión a la que él pertenezca, o aún que no pertenezca a ninguna, le indiquen que deba presenciar ese momento…

A qué viene esto? He sido una incansable militante de la necesidad de presenciar las marchas de los 24 de Marzo, pero los Derechos Humanos no concluyen, ni aún creo que comiencen con juzgar a los responsables (militares y civiles) del genocidio en la Argentina, son cuestiones diferentes. Encantada estoy de que existan juicios que juzguen y condenen – aún simbólicamente – a estos asesinos, pero nos falta tanto tanto… Los Derechos Humanos se cristalizan en todos los ámbitos, y la memoria es necesaria, pero el presente es indispensable, y no podemos olvidarnos que el vivir en democracia hace que tengamos que reclamar, más que nunca, que no se nieguen, prohíban, ni se fulminen determinados Derechos….

G.M.L. está condenado (sí sí, cometió un «delito») y detenido en la Cárcel de Rawson, y éste 24, mientras yo fui a una marcha para reivindicar las necesidad de seguir juzgando a los responsables del terrorismo de Estado, él esperaba que un camión del Servicio Penitenciario Federal, con algo de suerte, lo busque para llegar a Bs. As. – no a velar a su hijo, porque «cuestiones de tiempo» y supuesta «escasez de recursos» no permitirán que él llegue a tiempo a Bs.As. para esa ocasión, sino simplemente a estar un poco más cerca de su familia… Ésta situación se repite y se reproduce sistemáticamente en cada uno de los casos de los hombres y mujeres privados de su libertad…
Nos falta tanto tanto…
Ni un pibe más en las cárceles, y aún cuando el sistema siga indicando que la privación de la libertad ambulatoria (y en todos los sentidos en que a un hombre se lo puede privar de «su libertad») es el modo en que los hombre deben «pagar» o ser sancionados por su actuación contraria a «Derecho», necesitamos de una profunda reforma del sistema carcelario…
Ésta, porque – aún con mi muy poca experiencia – es desde la que yo puedo hablar, opinar, proponer, militar…. pero por supuesto, entre muchas otras cuestiones…

Para que la alegría/satisfacción/alivio/justicia de ver a los genocidas presos no nos cegue respecto de todo lo que falta…
La Lucha (de cualquier modo que cada uno desee tomarla) continúa, es constante, diaria, y es inabarcable….

Lucia (Defensoría Nacional de Ejecución).

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